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El arte de hacer macetas

En el jardín, en los pasillos, en lugares públicos, en haciendas, en interiores de viviendas, y en cualquier lugar, podemos encontrar una maceta, luciendo elegantes y hermosas flores y plantas, algunos las admiran, para otros pasan desapercibidas, y ninguno se imagina lo laborioso y el tiempo que implica hacer una maceta.

Durante un viaje a Cuautla Morelos, nos paramos en el kilometro124 de la carretera México- Morelos antes de llegar a Jantetelco, encontrando un lugar sin igual, un sitio donde resaltan los colores, las formas y los tamaños de las macetas que se exhiben a orilla de la carretera.

En el sitio, un hombre   de aspecto amable, de nombre Josué Luis Olivar Domínguez, es quien atiende el negocio, y  nos permitió conocer el arte de como fabrican  las macetas.

Antes de iniciar la visita a la parte posterior del sitio, don Josué nos explicaba que este negocio  familiar, tiene más de 30 años y  comenzó debido a la necesidad que había en su casa, para  poder mantener a su familia.

Relatando  que todo empezó con la mezcla de barro negro y tierra de arcilla, dándole forma y cocinando  en un horno improvisado, teniendo como resultado una base para colocar plantas, mismas que fueron ofrecidas en tiendas cercanas a su hogar, y teniendo éxito, el negocio fue incrementando y ahora es toda una fábrica reconocida.

De inicio conocimos a Enerino Anrubio, el Pisador, su trabajo consiste en mezclar barro negro y tierra de arcilla que es machacada con los pies, durante 6 horas aproximadamente para obtener la textura que se requiere.

Una vez lista la textura, pasa a manos de Omar y su Hijo Antonio Bonilla de tan solo 13 años de edad quienes son los escultores, y preparan una base hecha de yeso en donde comienzan a moldear la mezcla hasta dar forma a la maceta.

Utilizando la fuerza de sus brazos, y con utensilios sencillos, como calcetines llenos de ropa, esponja, y un pedazo de cámara de llanta, comienza la labor girando la base en la que se coloca el molde, hasta dejar la figura perfecta.

Dependiendo el tamaño , y el estado del tiempo, se espera a que seque y se compacte para  continuar la otra parte que es el horneado, una vez colocada ahí se tiene que saber poner la temperatura adecuada para que el barro se cocine y quede a la perfección, al menos unos 70 grados centígrados.

Una vez fuera del horno, se dejan las macetas reposar hasta enfriar y entonces se les da el toque final, donde el joven Fernando quien es el pintor les da ese toque colorido, alegre y distinto a cada una de ellas.

Y  asi, a diario desde las 5.00 de la mañana comienza la labor, donde al día se fabrican hasta 100 macetas, que son distribuidas en distintos viveros, tiendas comerciales y que se exhiben para quienes viajan por estos lugares y no pierden la oportunidad de comprar una maceta a buen precio.

Cuautla Morelos

Edna López Domínguez

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