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Más de 70 ciudades estadounidenses prohíben el uso del unicel

Más de 70 ciudades, más recientemente Nueva York, han prohibido el uso de envases descartables de poliestireno expandido (EPS, por sus siglas en inglés), también conocido como unicel, telgopor, icopo o poliespan.

El poliestireno fue inventado en 1941 por un científico estadounidense llamado Otis Ray McIntire, quien para fabricarlo mezcló al vapor pequeñas cuentas de polímero poliestireno con productos químicos que hacen que estas cuentas aumenten 50 veces su volumen original.

Este material es muy difícil de reciclar, por ejemplo, un plato no puede reciclarse y convertirse en una taza, pues una vez que estas bolitas se enfrían y se asientan, se colocan en un molde que será su forma final y se les vuelve a expandir con calor hasta que el molde quede completo y las bolitas fusionadas.

De acuerdo con los ambientalistas este material causa grave daños cuando ingresa en los ecosistemas marinos y contamina las aguas, pues como describe Douglas McCauley, profesor de Biología Marina de la Universidad de California, EE.UU., el poliestireno genera dos clases de problemas para los animales marinos: mecánicos y biológicos.

“El origen del problema mecánico es muy simple”, dice McCauley. “Con mucha frecuencia encontramos poliestireno en los intestinos y eso provoca bloqueos que pueden ser letales”, dice.

“Si piensas lo preocupante que puede ser un bloqueo leve por la ingestión de algo malo, imagínate lo que puede causar la ingestión de una bola entera de poliestireno extruido. Eso es lo que les pasa a algunos de los animales”, añade.

Desde un punto de vista químico, las propiedades absorbentes del poliestireno lo hacen aún más peligroso.

“Esencialmente, el poliestireno actúa como una pequeña esponja, recogiendo y concentrando algunos de los contaminantes más dañinos que hay en el océano”, señala McCauley.

“Luego, la ve una tortuga marina y se la come pensando que es una medusa”. Y no es solo malo para los peces y los océanos. Puede ser nocivo para el ser humano también.

“Es muy preocupante que algunos de estos peces que se alimentan de plásticos acaben en nuestro plato”.

De acuerdo con la comisaria de Sanidad de la ciudad de Nueva York, no está demostrado que el reciclaje del poliestireno sea posible a gran escala y no se ha probado que exista un mercado para él.

Actualmente se está investigando la posibilidad de desarmar el material en pelotitas a un costo asequible, pero hasta la fecha hay muy pocas maneras prácticas de reciclarlo.

Otro método que se ha puesto a prueba es el reciclaje térmico. En este proceso, el EPS reciclado se quema en incineradores municipales, lo cual genera dióxido de carbono y vapor de agua y esto lo convierte en un buen combustible para los programas que emplean calor para generar energía a partir de desechos.

Si bien esto puede ser una práctica efectiva para reutilizar el poliestireno, las desventajas son el costo de transportar el material -liviano pero voluminoso- hacia los centros de reciclaje.

Hasta la fecha algunas de las empresas que han modificado sus prácticas para reducir su uso son McDonalds que dejó de usar en 2013 recipientes de EPS. McDonalds dejó de usar EPS en 2013 y lo reemplazó con alternativas basadas en papel. Los vasos de Dunkin Donuts están hechos de un compuesto más fácilmente reciclable: polipropileno. El problema de este compuesto es que es más caro.

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